Vie. Jun 14th, 2024

En las memorias del coronel Manuel Baigorria emerge la figura del cacique Yanquetruz, el hombre que le escribió una carta con sangre a Mitre.


Otro día hablaremos de Baigorria, un militar del siglo XIX fabulosamente gaucho, un ser de tierra y cuero impregnados del aroma intenso de esos vegetales que proliferan en las pampas húmedas, áridas y en serranías. Su olor (aquí me inclino por usar la palabra como el “hedor” de Kutsch) era más fuerte que el de cualquier otro general, pues era descendientes de españoles e indios afincados hace siglos y siglos en el territorio.

Transitó entre los ejércitos gauchos del interior, entre los unitarios, enfrentándose por rencillas a los rosistas. Era corajudo hasta el extremo, o ladino cuando la situación lo requería y conocía cada palmo del centro del territorio argentino en formación: San Luis, Traslasierra, sur de Córdoba, La Rioja y la Buenos Aires de los ranqueles.

Posteriormente a las rencillas y acciones que Baigorria describe, en tiempos posteriores, Yanquetruz busca congraciarse con el gobierno nacional, encabezado por Bartolomé Mitre, y le envía una carta escrita con sangre. A diferencia de otros caciques, Yanquetruz sabía leer y escribir.

En el documental de TEC, un grupo de científicos del CONICET se propone dilucidar si la misiva del cacique está escrita con sangre o tinta. Hubo una reunión de fuerzas del conocimiento nacional allí, en donde también participó el Archivo General de la Nación. Se creó un sistema para construir una base de datos para que la ciudadanía argentina pueda conocer dónde se conservan los documentos de valor histórico.

Acceder a ese conocimiento -el de la tinta o la sangre del cacique- permitiría desentrañar un poco más acerca de este personaje histórico. Qué poco sabemos de las idas y vueltas, las estrategias políticas, las internas de los caciques ranquelinos, de los mapuches, de los tehuelches del norte y del sur.

La investigadora Victoria Pedrotta sostiene que descubrir que esas manchas son de hemoglobina, sangre humana, nos permitiría iniciar un camino de investigación para comprender qué estrategias utilizaban los caciques para negociar la paz.

El responsable del análisis químico es el bioquímico e historiador Ricardo Neme Tauil, un hombre con un doble interés en el descubrimiento.
Neme Tauil trabaja en el Centro de Estudios Químicos y Biológicos por Espectrometría de Masa (CEQUIBIEM). Para quienes reniegan de los subsidios estatales a la Ciencia, cabe destacar que este centro se creó en el año 2006 como consecuencia del otorgamiento de un subsidio del Programa de Modernización de Equipamiento (PME) a un consorcio científico constituido por 9 grupos responsables (GR) que incluyen un total de 22 investigadores pertenecientes a la UBA, UNLP, CONICET, CIDCA e INTI. Dicho subsidio se destinó a la compra de un espectrómetro de masas UV-MALDI-TOF/TOF modelo Ultraflex II de Bruker Daltonics.

Tanto el libro de Baigorria como el documental nos arrojan luz sobre los pueblos originarios que, incluso muy entrado el siglo XX (y hasta hoy), permanecen envueltos en una nebulosa. Suele decirse que se sabe poco de ellos por ser pueblos ágrafos. Sin embargo, pueden existir otros elementos para recuperar su historia.

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